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Teodoro

“… el placer de revolcarme en el paso con Teodoro, que es una actividad que los dos valoramos por encima de casi cualquier cosa.

Julio Cortázar en “La vuelta al día en ochenta mundos”

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“Entre todas te estamos buscando”

17.50 malba.

Buscábamos libros para un proyecto nuevo y encontramos “Retratos” de Pablo Bernasconi.

aparecer. 2. ponerse una cosa que estaba oculta de modo que puede ser vista. 4. estar una cosa de modo que se ve en cierta forma.

(Diccionario de María Moliner)

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Villoro declara

El escritor mexicano Juan Villoro está de visita en Buenos Aires. Por ahora, agenda completa: participó de un taller sobre periodismo narrativo de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano que se realizó en Proa, estrenó Filosofía de vida, una obra teatral de su autoría, presentó algunos de sus libros que fueron reeditados (Materia Dispuesta y La casa pierde), charló con Ezequiel Martínez en la Fundación Tomás Eloy Martínez – entre los asistentes se encontraban: Carlos Busqued, Juan Terranova, Cristian Alarcón y Martín Caparrós – sobre periodismo, redes sociales, fútbol – no podía faltar – y música. Y todavía falta: el 24 de agosto dialogará en el Malba con los escritores Alan Pauls y Martín Kohan.

ACHÍS asistió a la entrevista abierta que el periodista Ezequiel Martínez le realizó. Veinte minutos más tarde de la hora pactada, llegó el escritor que, entre aplausos y risas, contó – con su ironía y característico humor – el quijotesco episodio que lo había retrasado. Ante la mirada atenta de su público Villoro habló de sus inicios en el periodismo y definió la crónica – fiel a su estilo – como “el ornitorrinco de la prosa” y explicó que es un animal híbrido que tiene que ver con muchos más estímulos y que se beneficia prácticamente de todos los géneros. También reveló su nostalgia epistolar frente al carácter anónimo del correo electrónico: “Yo soy de una generación que pedía disculpas por escribir a máquina porque era muy impersonal”.

El escritor también relató su experiencia durante el violento terremoto de 8.8 grados de intensidad que el 27 de febrero de 2010, a las 3:34 de la madrugada, hizo temblar Chile y desplazó a la ciudad de Concepción tres metros y 27 centímetros. El escritor estaba en Santiago en un congreso de literatura infantil (el tema principal era -por azar o causalidad- el papel funcional del miedo en los cuentos infantiles). Cuando le dejaron de temblar las manos – tal como se lo dijo a un colega en su vuelta a México – escribió 8.8: el miedo en el espejo.

Antes de 1985 los temblores no solo le daban miedo sino que incluso le gustaban: “Solo ahora advierto mi sostenido interés por los temblores y su relación con los misterios de nocturnidad. En el prólogo a mi libro Tiempo Transcurrido,  que recoge crónicas imaginarias que van desde el movimiento estudiantil del 68 al terremoto del 85, escribí: Desconfío de los que en momentos de peligro tienen más opiniones que miedo”.

Al terminar la charla nos quedó resonando la impactante mirada de Juan Villoro sobre el sismo ocurrido en Chile. Próximo objetivo: leer 8.8: el miedo en el espejo. Libro que duró en nuestras manos tan sólo 2 días. Simplemente porque produce esa única e indescriptible sensación de no poder dejar de leer. Si bien el autor se pregunta en el prólogo: “¿Hasta dónde es posible reconstruir la experiencia del espanto sin distorsionarla con argumentaciones ajenas a lo que se vivió como caos y marasmo?”, logra contar de manera excelente lo que rodeó aquella experiencia de terror compartido. Villoro señala: “Esta es una crónica en fragmentos. Quise ser fiel a la manera en que percibimos el drama: la población flotante de un hotel reunida en un naufragio. No es un reportaje de un país  que se quebró en su zona sur ni de una capital que resistió de forma admirable. Es la reconstrucción en partes de un microcosmos: vidas de paso que estuvieron a punto de extinguirse”.

Villoro utiliza un recurso impactante: el testimonio múltiple de aquellas vidas de paso que estuvieron a punto de desaparecer una noche en un hotel de Santiago de Chile. Y, tal como dicen, el terremoto solo permite hablar del terremoto. Por eso Villoro cuenta desde una perspectiva asombrosa e insólita – el hilo conductor de la crónica es la manera en que dormimos-  lo que vio, oyó y le contaron. Queda claro que el sismo no solamente modificó el eje de rotación de la tierra y acortó el día en 1,26 microsegundos, también produjo (y lo sigue haciendo) prolongadas réplicas psicológicas.

Y sigue: “El protagonista es un hijo del sismo: nace durante el temblor de 1957, que derrumbó el Ángel de la Independencia en Paseo de la Reforma, y recorre los veintiocho años que lo separan de su retorno solar (la misma alineación astrológica que en su fecha de nacimiento). El desenlace ocurre en México en 1985, durante el temblor que destruyó la ciudad de México. Me parecía sugerente que en una antinovela de aprendizaje, también la tierra se mostrará insegura y revelará que no tiene certezas de qué comunicar”. Nada más que agregar.

Tanta fascinación nos llevó a sacar entradas para ir a ver Filosofía de Vida al teatroadaptación de El filósofo declara, su segundo texto dramático que tuvo origen en una afirmación de su propio padre, el prestigioso filósofo Luis Villoro, que plantea que los filósofos no declaran sino que razonan (¿Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia?). A tan solo seis butacas del autor pudimos ver cada una de sus reacciones  ante la magnífica interpretación de Alcón – ¿Qué más podemos agregar sobre un trabajo del gran Alfredo? – Rodolfo Bebán y Claudia Lapacó. Villoro se emocionó ante el eco que causó cada una de sus palabras en el público y durante toda la obra paso letra del guión, adelantándose a lo que vendría. Filosofía de vida  es la historia de dos filósofos reconocidos que se reencuentran en la vejez: el Profesor y el Pato Bermúdez. Dos amigos de juventud que la vida distanció. Caminos absolutamente opuestos: el profesor se recluyó en su mundo, dedicándose a desarrollar sus ideas y escribir sus pensamientos; mientras que el Pato ejerció la función pública y obtuvo grandes honores académicos (además de disfrutar de los placeres de la vida). Luego, una oferta que se tiñe de revancha improvisa un encuentro e invita a una reflexión sobre cuestiones existenciales que – inevitablemente- penetran en la vida cotidiana, como el amor, la amistad  y la lealtad.

Citas y alusiones a Gombrowicz, Sartre, Darwin, Russell, Nietzsche y Kant atraviesan una encrucijada dramática. Los dos filósofos se encuentran para una confrontación final, libran su última batalla. Los acompaña Clara, una mujer que definió la vida de ambos. Pero mejor no contar más. Al bajar el telón conversamos, una vez más, con Villoro, que estaba asombrado por la puesta actoral y las distintas interpretaciones.

En ACHÍS seguimos recorriendo el itinerario de Juan Villoro en Buenos Aires. Próxima estación: 19 horas, 24 de agosto, Malba.

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Fénix en la web

Pablo Anadón presenta hoy en Córdoba el número 25/26 de la revista de poesía y crítica Fénix. Además, la sociedad de poetas encontrará otra novedad: los 22 números de Fénix –desde su fundación en 1997- están reunidos en el blog http://revistafenix.blogspot.com/ por la colaboración de ACHÍS.

En el blog se pueden recorrer los poemas de Horacio Castillo, Alejandro Nicotra, Rodolfo Godino, Juan José Hernández, Rafael Felipe Oteriño, Santiago Sylvester, Susana Cabuchi, Ricardo H. Herrera, César Cantoni, Alejandro Bekes, Beatriz Vignoli, Claudia Masin, Diego Muzzio, Javier Foguet, Ezequiel Zaidenwerg y Tomás Aiello, entre muchos otros. También los trabajos de crítica y traducción, junto a los debates sobre la producción poética actual, son algunas de las entradas de visita obligatoria.

Les adelantamos una poesía del joven poeta Ezequiel Zaidenwerg que publicó Fénix en su último número.

El matadero

La lírica está muerta. Vinieron a buscarla
después que se cargaron a judíos, católicos,
comunistas, etcétera; una vez que borraron
a todos, en resumen, los que seguían creyendo
en algo todavía. Yo no me preocupé
cuando se la llevaron. (Supongo que a esta altura
se imaginan el resto). Es mentira que todos
seamos necesarios, y además el poema,
muchachos, no es de Brecht.
(¿Que qué pasó? Perdonen que me vaya
por las ramas). Fue por semana santa,
a plena luz del día. Casualmente,
yo estaba por ahí, y pude verlo todo:
ella andaba en su auto (muy caro, hay que decirlo,
para ir por esos barrios); de repente se cruza
un camión frigorífico. Frenan los dos de golpe.
Un tipo desdentado, de melena grasienta,
con anteojos de culo de botella,
se baja del camión y se pone a increparla. (En realidad,
todo estaba orquestado
de antemano). Se baja ella del auto. “Por favor”,
le pide, “tranquilícese”. “Yo no
me tranquilizo nada”, dice el tipo de los dientes y de pronto saca un arma
que tenía escondida entre la ropa,
y espejeaba ahora al sol.

A partir de ese punto,
en el recuerdo, se acelera todo.
El tipo le gritó que fuera para adentro,
a la parte de atrás, a hacerles compañía
a las reses. Pero ella se negó. Y ante la negativa,
el tipo la golpeó con la culata del arma,
y la tiró sobre el capot del auto,
de espaldas, boca abajo. Forcejearon un rato.
El tipo de los dientes se le pegó de atrás,
y le subió el vestido. Ella gritó
algo que no recuerdo, y un torrente de sangre
le brotó por la boca, a borbollones. (Explotó de repente,
igual que una morcilla que se deja
demasiado en el fuego. Y yo pensé
—de eso sí me acuerdo— en la justicia
poética).
La última
imagen que me queda en la memoria
es la de un taco de ella, partido, en el asfalto,
y la luna, joyesca, que rielaba
sobre el charco de sangre.

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ACHÍS en Puro Diseño

Hoy es el último día para visitar la Feria PuroDiseño. En los pasillos del pabellón amarillo de la Rural comentaban algunos expositores que la vida y el diseño están llenos de colores. Por eso, esta edición se inspiró en el concepto de colores, absolutamente presente en los stands y en todos los productos.

Achís recorrió la feria. Nos detuvimos en cada uno de los stands de diseño de indumentaria, accesorios de moda, artesanía contemporánea, objetos de diseño sustentable, arte, iluminación y gastronomía boutique. Un gran abanico de tendencias.

Como en las ediciones anteriores, los protagonistas son la combinación de texturas, el uso de materiales ecológicos, las técnicas de reciclados y la originalidad.

Este año, la ecología tuvo su lugar en espacio verde: bolsas de tela reutilizable, pañales acuáticos y sillas encastrables para chicos. Además, se puede recorrer el Museo Sustentable -un espacio que demuestra que no es sólo una moda sino que está instalado en el mercado y en la conciencia de los consumidores – y participar del taller Joyeros en acción, con cintas, pegamentos y pan todos podemos diseñar nuestra propia joya. Por supuesto, guiados por expertos.

Este año conocimos en la Feria Baja Rubén. Un “portero” blandito y redondo que lleva en su boca las llaves que la gente tira por la ventana cuando vienen visitas y ya nadie quiere bajar a abrir. Su creadora Juliana Raffa contó que vive en un tercer piso y se cansaron de meter las llaves en repasadores o medias. Por eso nació Rubén. Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.

Flor`s Bakery

Otro espacio imperdible es Puro Sabor, una nueva categoría en la que se exhiben por primera vez alimentos originales. El diseño y los colores también se ven en la comida y en su packaging. Caminando por la Feria nos dimos cuenta de que los cupcakes y las cookies son furor.

Con la participación de distintas disciplinas como la fotografía, la pintura, la gráfica, la escultura, la instalación y – por primera vez- el video el Paseo de las Artes es una cita obligada en Puro Diseño. Los artistas son Susana Di Pietro, Rodrigo Suárez, Vanina Braun, Andrés Comastri, Brenda González, Gabriela Jofré, Milagro Peralta Ramos, Filiberto Mugnani, Sol Carta, Martina Estrada, Silvia Cordero Vega, Mariana Guerrero y Alejandro Rozitchner. Además, el espacio está curado y desarrollado por Mariana Guerrero y Feria Puro Diseño.

Hoy es el último día para recorrer Puro Diseño.Tenés tiempo hasta las 10 de la noche para recorrer 12.000 m2  y disfrutar de las innovadoras propuestas de 350 expositores. Un popurrí para todos los gustos (y bolsillos).

¡Salud!

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Charlas en arteBA


Algunas recomendaciones para el fin de semana, según adn Cultura:

  • Sábado 21, de 13 a 14.30 hs: La herencia conceptual en la fotografía argentina, por Valeria González.

A fines de los años 60, las veleidades autorreferenciales de la fotografía conceptual prácticamente no tuvieron lugar en los contextos conflictivos de América latina. Más que al fracaso de la fotografía como documento social, los artistas ensayaron su amplificación y también la metáfora como puente para burlar la censura. Esa herencia se observa en la actualidad en el potencial crítico de la fotografía argentina y latinoamericana.

  • Domingo 22, de 13 a 14.30 hs: Reflexiones sobre el arte de las mujeres en la modernidad. A propósito de Louise Bourgeois por Hugo Petruschansky.

La charla reflexionará sobre las producciones artísticas enroladas en el feminismo de los años 60, el arte femenino posterior, las bad girls y el arte de género. A propósito de la muestra actual de Louise Bourgeois en Fundación Proa, se harán algunas reflexiones sobre su producción estética y simbólica.

  • Domingo 22, de 18 a 20 hs: ¿Puede el arte incidir en la transformación del mundo? por Andrea Giunta (escritora, curadora e investigadora), David Joselit (profesor de Historia del Arte de la Universidad de Yale, Estados Unidos) y Ana Longoni (escritora, profesora de la UBA e investigadora del Conicet).

La pregunta se repone con insistencia en el arte contemporáneo. Las estrategias desde las que se imaginan respuestas se organizan en imágenes, textos, ediciones, investigaciones. La intensidad y riqueza de sus articulaciones desmarcan los límites de las prácticas específicas; buscan tejer alianzas, compartir espacios de acción, diseñar plataformas compartidas. Los panelistas abordan algunas de las estrategias que han servido para activar el poder de intervención de la cultura.

¡El domingo vamos a la Feria!

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“Me llamo Ernesto…”

Ernesto Sábato por Antonio Berni

“Hace algunos años, una revista porteña publicó una sugestiva foto de Ernesto Sábato. Pequeño y solitario, encogido en un banco, aguardaba el tren. La imagen me dio que pensar; suscitaba cierta compasión. Porque Sábato, en definitiva, siempre ha sido eso: un Gran Niño Solo esperando un tren que nunca llega”. Así describe  Carlos Catania al escritor en Genio y figura de Ernesto Sábato.

El pueblo de su nacimiento se llama Rojas. Sus padres  llegaron a la Argentina a fines del siglo pasado y establecieron en aquel pueblo un molino harinero. Fueron once hermanos. Ernesto fue el décimo hijo varón de Juana Ferrari y vino al mundo pocos días después de que falleciera el número nueve. Le pusieron el nombre del muerto. En palabras de Sábato: “Me llamo Ernesto, porque cuando nací el 24 de junio de 1911, día del nacimiento de San Juan Bautista, acababa de morir el otro Ernesto, al que, aun en su vejez, mi madre siguió llamando Ernestito, porque murió siendo una criatura”.

Ernesto Sábato por Sara Facio

Catania reflexiona: “La infancia de Ernesto fue cerrada, gris, sin los alicientes de la felicidad salvaje. Sábato no sabía jugar (…). Para él mismo y para los demás fue un niño–problema. La madurez de su nivel intelectual se revela tan vasta y honda que, por contraste, resalta cierta inmadurez vital. Quitándole la libertad del juego, lo mutilaron de entrada”.

Y siguió la vida. Carlos Catania define a Sábato como un tipo melancólico. Y – además – nos aporta un detalle curioso: en Sobre Héroes y Tumbas, la palabra melancolía aparece mencionada 23 veces. Sin dudas, la nostalgia de Ernesto se convertiría en enfermedad metafísica. Mientras cursaba el doctorado de Física, militaba en el movimiento juvenil comunista. Fue entonces cuando conoció a Matilde, su compañera por más de 60 años. Ella tenía 17 años y quedó deslumbrada cuando él le dictó un curso sobre Marxismo. Desde entonces establecieron vínculos profundos. Luego, tuvieron dos hijos: Mario y Jorge Federico.

La palabra que mejor retrata a Sábato es sin dudas la de Matilde: “Para que se sienta con fuerzas para crear, para escribir, para liberarse de sus obsesiones y traumas necesita verse rodeado de un muro de cariño y comprensión y de ternura, y también de reconocimiento por lo ya realizado. Entonces pareciera que su fuerza y su genio se multiplicasen. Su profundo cambio interior fue cuando dejó la física. Él ha sido desde niño un alma meditativa, un artista. Con un interior melancólico pero al mismo tiempo rebelde y tumultuoso. La ciencia lo limitaba en forma atroz, de modo que fue lógico haber buscado el único cauce que podía ayudarlo a expresar, a vomitar su tormentoso interior: la novela”.

Sábato también lo dejó claro en Hombres y engranajes (1951): “Pero cuando levantaba la cabeza de los logaritmos y los sinusoides, encontraba el rostro de los hombres”. Ernesto Sábato cuenta en Antes del fin cómo fue publicar su primera novela El Túnel: “Dada mi formación científica, a nadie le parecía posible que yo pudiera dedicarme seriamente a la literatura. Un renombrado escritor llegó a comentar: ¡Que va a hacer una novela un físico!”.

Un préstamo de su generoso amigo Alfredo Weiss, permitió la publicación de El Túnel en la revista El Sur. ¿El resultado? Se agotó inmediatamente. Y después siguió su impecable carrera literaria. Y así llegó Sobre Héroes y Tumbas; Hombres y engranajes, Itinerario; Abaddon, el exterminador; Apologías y rechazos; entre otras.

En Achís, nos pareció una buena idea recorrer algunos pasajes de la vida del gran escritor argentino. Repasar su vida y sus fantasmas. Homenajear a un grande. Sábato no quería que la gente lo nombrara, quería que lo leyeran. Por eso, decidimos quedarnos con algunas palabras del escritor en Antes del Fin, su testimonio y legado espiritual: “No quiero morirme sin decirles estas palabras. Tenemos que abrirnos al mundo. No considerar que el desastre está afuera, sino que arde como una fogata en el propio comedor de nuestras casas. Es la vida y nuestra tierra las que están en peligro. Sí muchachos, la vida del mundo hay que tomarla como tarea propia y salir a defenderla”.

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Los caminos de la fotografía

Marcos Zimmermann nos sorprende una vez más. En esta ocasión, con una entrevista a la fotógrafa y curadora argentina Sara Facio. Marcos Zimmermann acierta en que no es posible concebir la fotografía en la Argentina sin ella. Desde esa premisa, recorre su vida, desde sus inicios como artista, sus viajes a Europa, su relación con Alicia D´Amico y María Elena Walsh hasta la forma en que concibe la fotografía.

Les acercamos algunos pasajes de la fascinante entrevista Lo mío siempre fue abrir caminos publicada en la última edición de la Revista de Cultura Ñ.

-¿Entraste a la fotografía por el laboratorio?

-Sí, un 8 de diciembre el padre de Alicia no daba abasto con las fotos de comuniones que tenía que hacer y nos propuso a nosotras ir a sacar algunas fotos a domicilio. Claro, estas estudiantes de Bellas Artes con experiencia en París iluminaron aquellas fotos como si fuesen cuadros de Vermeer, no sólo con flash, sino con varias luces, algo impensado para esos casos entonces. El resultado fue que los clientes se fascinaron y nosotras quedamos encantadas…¡Sobre todo porque, por primera vez, alguien nos pagó por hacer algo que nos gustaba!

-Muchas veces te manifestaste contra expresiones de izquierda pero gran parte de tu obra es sobre escritores como Cortázar o Neruda, que eran de izquierda. ¿Cómo explicás esto?

-¡¿Qué tiene que ver?! A mí lo que me molesta es el fanatismo. Quienes dicen que porque alguien es de izquierda es bueno. O de derecha…¿Qué es eso? ¡Qué falta de equilibrio! Neruda fue el poeta de mi juventud y de mi madurez y no lo voy a desestimar porque fuera comunista. Además hay que decir que en la época en que él fue comunista…había que serlo ¡Vamos!¿Pero, es verdad…Picasso nunca se fue a vivir a la Unión Soviética! La misma Mercedes Sosa. Un día le pregunté: “pero Negra, ¿por qué sos tan comunista?” ¿sabés que me contestó? “Porque les debo mi carrera”.

-¿De verdad?

-¡Yo le contesté que su carrera se la había hecho ella sola, con su voz! por eso, no es que yo sea de izquierda o de derecha. Pero a mí no me van a decir que un fotógrafo es bueno sólo porque haga fotos de desaparecidos. ¡Si es malo es malo, así haga fotos de desaparecidos o de señoras bailando en el Alvear!

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Metáfora de mujer

Kiki Lawrie, reciente ganadora del premio Benito Quinquela Martín, se sumerge – a través de su particular estética –en el curioso universo femenino. Metáfora de mujer es una búsqueda intimista y personal de la identidad a través del vestido, el traje y la materia. Sucede que en cada obra se genera un hilo conductor de una historia que a veces parece una autobiografía de la artista.

Con producción de PLat (Pensamiento Lateral), la exhibición recrea un universo puramente femenino, donde las obras se convierten en una sucesión de rupturas que convergen en una nueva resignificación. Es ahí donde se puede observar a una artista desafiante que se anima a correr los límites. Kiki Lawrie, logra adaptar diversos lenguajes con absoluta naturalidad y expone su espíritu rebelde y, al mismo tiempo, lúdico. El deseo de no permanecer en el mismo lugar recorre la muestra completamente.

La muestra podrá visitarse en Espacio Cetol (Av. Del Libertador 6188) hasta el día 29 de abril.

Absolutamente recomendable para todos los amantes del arte (también para los hombres).

 

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La Argentinidad al Palo

Nora Iniesta, Niño argentino.

Nora Iniesta volvió a sorprender con una nueva muestra. Mundo argentino, recrea, combina y articula objetos cotidianos y los presenta de manera original y festiva. La reconocida artista plástica presenta 70 obras en celeste y blanco, celebrando  su pertenencia  geográfica de modo alegórico.

Nora Iniesta, Bandera Argentina.

Como es habitual en el lenguaje de Nora Iniesta, lo cotidiano se hace presente ya sea a través de un o más objeto ensamblados entre sí para dar forma a una obra. La patriótica exhibición es un fiel reflejo del reino kitsch de la artista. Podemos encontrar  pelapapas albicelestes, macetas con cabezas de muñecos, Kittys patrióticas, una bandera de lentejuelas y un sinfín de sorprendentes objetos.

Una manera original de transitar la historia de nuestro país.

Más información:

Galería: Ángel Guido Art, Suipacha 1217, Buenos Aires

Días y horarios: Lunes a viernes, 12 a 20 hs.

Entrada libre.

 

¡Salud!

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